Pablo Quirno y una lesión en la mano que afecta la reforma laboral
El ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, Pablo Quirno, tuvo un pequeño accidente jugando al fútbol y terminó con una lesión en la mano. Cuando le preguntaron si esto le podría significar una reducción salarial del 50%, él respondió con humor. Dijo que eso no pasaría porque, gracias a Dios, había sufrido el accidente antes de la promulgación de una nueva ley.
La pregunta sobre la reducción salarial vino del periodista Eduardo Feinmann durante una entrevista. Se refería a una propuesta de la Ley de Modernización Laboral, que generó mucho debate. Al final, esa parte no quedó incluida en la ley que se aprobó.
Quirno, en un tono distendido, aclaró: “Disculpame la mano, me rompí la mano en un accidente deportivo jugando al fútbol. No me van a bajar el sueldo porque, gracias a Dios, fue antes de la promulgación de la ley.”
El artículo que habilitaba una reducción salarial
Esa observación no fue una casualidad. Uno de los puntos más discutidos del proyecto original de ley incluía la posibilidad de bajar el sueldo hasta un 50% si la lesión era causada por actividades consideradas riesgosas.
Esto generó un gran revuelo, ya que se quería cambiar el esquema que actualmente asegura el 100% del sueldo en casos de accidentes o enfermedades. En la propuesta inicial, si el accidente era involuntario, la reducción sería del 25%.
Este tema levantó críticas de varios sectores, incluidos sindicatos y políticos, quienes se opusieron a diferenciar entre distintos tipos de accidentes. Finalmente, esa propuesta no pasó en la versión que quedó sancionada.
Entre la broma y el debate de fondo
La respuesta de Quirno fue una forma de ironizar la situación, pero también sacó a la luz un debate más profundo que estuvo presente en el proceso legislativo: hasta dónde debería llegar la flexibilización de las condiciones laborales y qué protecciones salariales deberían existir ante accidentes o enfermedades.
Aunque la situación pareció anecdótica, la mención al proyecto de ley recordó un aspecto sensible de la reforma impulsada por el oficialismo. Fue un recordatorio de cómo un detalle de la normativa puede convertirse, aunque sea por unos minutos, en objeto de ironía política.